Anfibios

Las teorías de las ciencias sociales dan fundamento a los proyectos para promover el desarrollo pero no expresan leyes al estilo de las que posee la física: la validez de la hipótesis sobre cómo ha de lograrse el cambio social buscado siempre es opinable. Y sus promotores siempre deberán salir en su defensa, enhebrando con perspicacia razón y persuasión.

Las teorías de las ciencias sociales son quienes describen cómo acontece el cambio social con fundamento científico. Por lo tanto, las estrategias de promoción del desarrollo se respaldan casi siempre en ellas, aunque a menudo ese origen se encuentre velado y opere de manera implícita.

Sin embargo, pocos de los desarrollos conceptuales originados en las ciencias sociales son de esas teorías que pueden someterse a prueba a través de reiterados experimentos controlados, en los cuales se validan o refutan las relaciones causa-efecto que conforman la hipótesis. Por ejemplo, quizá podamos afirmar con base en la evidencia que arrojan múltiples investigaciones, que el nivel de ingreso que alcanzan las personas suele estar en relación directa con el nivel educativo logrado por ellas. Aún así, será única e irrepetible la realidad concreta y específica de la población de una localidad o región geográfica en un particular momento histórico. Y por lo mismo, cualquier panel de expertos será poco certero a la hora de identificar aquella particular secuencia de intervenciones que deberían de llevarse a cabo para lograr que un segmento particular de esa población que en el presente se encuentra en una situación de bajo nivel educativo e ingresos, décadas o generaciones después, consiga altos niveles ambas cosas. Inevitablemente el itinerario de ese particular proceso de transformación desde una situación inicial que se desea modificar hacia otra final que se juzga deseable, será bosquejado de manera diversa según las también diversas hipótesis o teorías en boga.

Por ejemplo, y siempre pensando en el desafío anterior ¿Qué estrategia habrá de aplicarse para lograr motivar y apoyar a esas familias que hoy están al borde de la subsistencia, y que durante años deberán hacer nuevos y mayores esfuerzos económicos para enviar y mantener a sus niños, niñas y adolescentes dentro del sistema educativo, un sistema que la mayoría de las veces se encontrará bastante poco preparado para retener y lograr aprendizajes significativos en ese tipo de población?

En ese caso, si nuestra puntual intervención para la promoción del desarrollo estuviera acotada a ofrecer esa motivación y apoyo inicial a las familias… ¿A cuántas posibles estrategias podríamos recurrir, siempre basados en lo que hemos aprendido de otras experiencias parecidas habidas hasta ahora? Seguramente varias. ¿Cuál hemos de aplicar? Probablemente podríamos aplicar aquella estrategia que mejor se ajuste a las opiniones, expectativas y restricciones que poseen los actores que se encontrarán involucrados en su implementación, que incluye desde el financiador hasta las propias familias sobre las que se intervendrá. Y seguramente esa estrategia, cualquiera sea ella, no nos dejará satisfechos: la veremos limitada, conservadora, descuidada con respecto a las diferencias de género, escasamente ambiciosa, poco atenta a las nuevas realidades del mundo del trabajo, ineficiente, etc, etc.

Entonces en ese caso querremos proponer aquella que seguramente consideremos una estrategia superadora, que se aplicado con éxito en situaciones similares, pero que es todavía desconocida y suena audaz. Por ejemplo, una que concentre los esfuerzos en fortalecer a las adolescentes y mujeres jóvenes de la comunidad utilizando como medio el arte. Si así fuera, entonces tendremos que poder mostrar una cadena causal donde se aprecie cuáles serán las acciones nuestras que desencadenaran los resultados de cambio valiosos en la población destinataria. Y esa cadena causal, esa hipótesis o teoría del cambio deberá ser convincente, por lo cual tendremos que informar, sensibilizar y persuadir sobre las ventajas de un enfoque innovador. Tendremos que defender ideas nuevas y enunciar en forma seductora los resultados que podrá lograr la aplicación del nuevo enfoque. Habremos de ser convincentes en pos de vencer la hostilidad de los prejuicios y de las inercias institucionales. Desplegaremos una mezcla equilibrada de razón y persuasión para obtener apoyo en la causa de aplicar aquel enfoque novedoso.

También ello es una responsabilidad en el repertorio del gestor de intervenciones que procuran el desarrollo: la habilidad para poder desplegar oportunamente una mixtura siempre cambiante de saber y seducción. Borramos así aún más las fronteras siempre difusas entre ciencia y política. Introducimos nuevos recursos retóricos en el bagaje de herramientas de gestión de “los técnicos”, habilitando estrategias de incidencia que solo creíamos legítimas en “los políticos”. A la vez que comprometemos a éstos últimos a comprender y debatir con la lógica de “los científicos”. La promoción del desarrollo requiere así de perfiles anfibios, capaces de moverse tanto en las supuestas tierras firmes de la ciencia como de navegar los territorios más líquidos de la política.

Tal vez la larga batalla contra el Covid-19 esté iluminando con nuevas luces y desde otros ángulos el enfoque aparentemente heterodoxo aquí descrito.


Sugerencias para quienes deseen explorar más:

Formación: quienes deseen explorar una opción de formación corta y de orientación práctica sobre cómo elaborar hipótesis, teorías de cambio o cadenas causales convincentes para proyectos de promoción del desarrollo, aquí encontrarán una opción: https://bit.ly/2K91qsF

Lectura: quienes deseen una lectura de tipo académico sobre la importancia de la deliberación y la argumentación pública en el diseño y elección de una política, seguramente les será de utilidad la obra de Giandomenico Majone: Evidencia, Argumentación y Persuasión en la Formulación de Políticas: https://www.fcede.es/site/es/libros/detalles.aspx?id_libro=277

Experiencias: sobre iniciativas que utilizan el arte como estrategia para la promoción del desarrollo, ver una panorámica de la Región en este documento de La Red Latinoamericana Arte para la Transformación Social ↗

Imagen: Cordon Press, Nyctibatrachus humayuni. Obtenida de https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2019/09/04/nyctibatrachus-humayuni-_55d7fd78_1200x817.jpg


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3 comentarios sobre “Anfibios

  1. Estoy de acuerdo que toda hipótesis o teoría del cambio deberá ser convincente, por lo cual tendremos que informar, sensibilizar y persuadir sobre las ventajas de un enfoque innovador. Tendremos que defender ideas nuevas y enunciar en forma seductora los resultados que podrá lograr la aplicación del nuevo enfoque, además de mostrar resultados logrados en otras poblaciones, que sabemos que no son iguales, pero pueden dar nociones que es lo que se quiere lograr.

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  2. Es un gran aporte esta articulo, resalto el significado del perfil de anfibios, que debemos tener los que trabajamos con convicción de gestor social capaz de incidir en cambios, nos chocamos con la dificultad de sustentar científica o numéricamente las intervenciones, además ante una alta rotación de tomadores o decisores políticas, lo que dificulta un liderazgo sin autoridad formal, esta situación la encuentro en: «moverse tanto en las supuestas tierras firmes de la ciencia como de navegar los territorios más líquidos de la política.»
    Siempre encuentro respuestas en tus artículos Marcelo. Gracias por tus aportes y esta filosofía de promover aprendizaje colaborativo para obtener resultados valiosos para nuestra gente.
    Marlene Moquillaza

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