
Por qué la colaboración intersectorial está emergiendo como un nuevo campo de práctica profesional.
Durante mucho tiempo, la capacidad para construir alianzas entre organizaciones de distintos sectores, empresas, ONGs, estado, academia, fue considerada una habilidad principalmente intuitiva.
Algunas personas parecían especialmente dotadas para tender puentes entre sectores diferentes, generar confianza entre actores con intereses diversos o impulsar iniciativas conjuntas capaces de movilizar recursos y voluntades. Sin embargo, más allá de ciertas recomendaciones generales, la colaboración intersectorial rara vez era considerada un campo específico de conocimiento o una competencia profesional susceptible de ser desarrollada de manera sistemática.
Hoy la situación parece estar cambiando.
Los desafíos complejos requieren colaboración
A medida que los desafíos del desarrollo se han vuelto más complejos, también se ha hecho más evidente que ninguna organización posee por sí sola los recursos, capacidades o legitimidad necesarios para abordarlos eficazmente. La inclusión social, la sostenibilidad ambiental, el desarrollo territorial, la seguridad alimentaria o la generación de empleo son apenas algunos ejemplos de cuestiones que requieren la participación coordinada de actores públicos, privados y sociales.
En este contexto, la colaboración ha dejado de ser vista como una actividad complementaria para convertirse en una condición cada vez más importante para alcanzar resultados sostenibles.
¿Por qué fracasan tantas alianzas?
Sin embargo, la experiencia acumulada durante las últimas décadas ha mostrado que reunir organizaciones alrededor de una misma mesa no garantiza la cooperación efectiva. Muchas iniciativas fracasan no por falta de recursos o de buenas intenciones, sino por dificultades vinculadas con la construcción de confianza, la gestión de expectativas, la coordinación de acciones, la distribución de responsabilidades o la gobernanza de los procesos colaborativos.
La constatación de estas dificultades ha dado lugar a un fenómeno interesante: el surgimiento de organizaciones, redes e iniciativas cuyo propósito principal consiste precisamente en comprender, fortalecer y profesionalizar las capacidades necesarias para colaborar.
Diversas instituciones alrededor del mundo han comenzado a investigar qué factores explican el éxito o el fracaso de las alianzas, desarrollar metodologías para su gestión y promover espacios de aprendizaje orientados a quienes deben coordinar procesos colaborativos en la práctica.
La colaboración intersectorial como tema de estudio
Algunas de estas iniciativas surgieron en el ámbito de la cooperación internacional. Otras nacieron en universidades, centros de investigación, fundaciones empresariales o redes de organizaciones de la sociedad civil. Aunque poseen enfoques diversos, comparten una convicción común: colaborar eficazmente requiere capacidades que pueden ser comprendidas, enseñadas y fortalecidas.
También en América Latina pueden encontrarse ejemplos significativos de esta evolución. Redes de empresas, fundaciones, organizaciones sociales, universidades y organismos multilaterales han impulsado investigaciones, comunidades de práctica y programas de formación destinados a mejorar la calidad de las alianzas para el desarrollo.
Algunas señales de esta transformación
La creciente atención que reciben las capacidades para establecer alianzas estratégicas puede observarse en la aparición de organizaciones y redes especializadas en este campo.
En América Latina, iniciativas como la Fundación AVINA, RedEAmérica o Latimpacto han promovido durante años espacios de aprendizaje, intercambio y fortalecimiento de capacidades orientados a la construcción de alianzas entre actores de distintos sectores. Del mismo modo, investigaciones impulsadas por la Social Enterprise Knowledge Network (SEKN), con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), contribuyeron a comprender mejor las dinámicas que caracterizan las colaboraciones entre empresas y organizaciones sociales en la región.
A nivel internacional, organizaciones como The Partnering Initiative, Synergos, Tamarack Institute o The Intersector Project han desarrollado marcos conceptuales, metodologías y comunidades de práctica destinadas específicamente a mejorar la capacidad de gobiernos, empresas y organizaciones sociales para trabajar conjuntamente.
¿Está emergiendo un nuevo campo profesional?
Más allá de sus diferencias de enfoque, todas estas iniciativas reflejan una misma tendencia: la articulación multisectorial está dejando de ser considerada una habilidad basada exclusivamente en la experiencia personal para convertirse progresivamente en un ámbito de aprendizaje, investigación y desarrollo profesional.
Lo interesante de este proceso es que parece reflejar una transformación más profunda.
Así como hace algunas décadas la planificación estratégica, la gestión por resultados o la evaluación de programas comenzaron a consolidarse como campos especializados de conocimiento y práctica profesional, hoy la gestión de colaboraciones intersectoriales parece estar recorriendo un camino similar.
No se trata de convertir la colaboración en una técnica rígida ni de reducir las relaciones humanas a procedimientos estandarizados. Las alianzas seguirán dependiendo de factores difíciles de formalizar, como la confianza, el liderazgo o la capacidad de construir visiones compartidas.
Sin embargo, cada vez resulta más evidente que existen conocimientos, herramientas y experiencias acumuladas que pueden contribuir a mejorar la manera en que las organizaciones colaboran entre sí.
Quizás una de las señales más claras de esta transformación sea que cada vez más personas comienzan a asumir responsabilidades específicas vinculadas con la articulación entre actores, la construcción de alianzas, la coordinación de redes o la gestión de iniciativas multiactor.
Lo que durante mucho tiempo fue considerado una habilidad informal empieza a perfilarse como una competencia profesional con identidad propia.
Y esa puede ser una buena noticia para quienes trabajan impulsando procesos de desarrollo. Porque si los problemas complejos requieren colaboración, comprender mejor cómo construirla deja de ser una cuestión secundaria para convertirse en una capacidad estratégica.
Recursos para saber más:
Si te interesa profundizar en este tema, quizás también te resulte de interés:
Curso-Taller: Gestión de Colaboraciones Intersectoriales Eficaces
Para quienes deseen profundizar en las iniciativas citadas en este artículo, ver:
- Fundación AVINA
- RedEAmérica
- Latimpacto
- SEKN
- The Partnering Initiative
- Tamarack Institute
Imagen: Golden Bridge (Vietnam) https://en.wikipedia.org/wiki/Golden_Bridge_%28Vietnam%29
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